lunes, 26 de diciembre de 2016

domingo, 25 de diciembre de 2016

Lo bueno


"No sé cuánto tiempo puedo seguir tirando sin un amigo. Antes podía hacerlo fácilmente, pero eso era antes de saber cómo era tener un amigo. A veces es mucho más fácil no saber las cosas y que tomar patatas fritas con tu madre sea suficiente para ti".

Las ventajas de ser un marginado, Stephen Chbosky

sábado, 24 de diciembre de 2016

La banda sonora de mi vida (II)


¿No sabes que estaré para guiarte 
a través de tus momentos débiles para dejarlos atrás?
Las pesadillas vuelven, solo sombras
Arrojaremos algo de luz y estarás bien por ahora.

martes, 20 de diciembre de 2016

Magia



"Gracias por pertenecer a ese grupo de personas que frenan su mundo por mi cuando me pasa algo".

"Gracias por olvidar tan pronto como yo lo malo".

"Gracias por dejarme ser ambicioso, por acompañarme en el estudio para poder conseguirlo, por ser tan buena influencia".

"Gracias por darme buenos recuerdos y por fabricar el futuro, por ser amor, fuerza y esperanza".

"Gracias, porque es difícil superar tu dulzura y todo lo que demuestras siempre. Gracias por ser tan especial, por quererme de verdad, por ofrecerme algo muy valioso y difícil de encontrar en estos tiempos: amor".


"Es difícil pensar en ti y no sonreír".

martes, 13 de diciembre de 2016

No me mires


Mis padres no terminan de pillar que cuando tras cenar me encierro en mi cuarto es porque no me apetece hablar con nadie, y nada más que hacen entrar y salir de la habitación. Aunque eso suelen hacerlo todo el rato. Mi casa es grande, mi cuarto es grande, pero aun así, no siento que sea mío

La vida es a veces muy paradójica, en mi caso se da en muchas ocasiones una circunstancia que no puedo detestar más: cuando me encuentro bien físicamente tengo razones para estar hecha polvo por dentro, y viceversa. No sé qué ha pasado, no he entendido en absoluto este tramo que llevamos del mes de diciembre y algo me dice que el futuro próximo está personificado en el marco de la puerta, con la mano levantada, esperándome para cuando quiera salir para pegarme una buena colleja.

No tengo más remedio que confiar en mi instinto, o mi intuición, o como quiera llamársele (me lo dije, he tenido que pensar muchas veces), y la verdad es que es una sensación que me hace ir encogida en el paso de los días, como esperando un mar de palos en todo el cuerpo. No disfruto demasiado por lo que pueda venir, no doy nada por sentado, no tengo nada seguro.

Parece mentira que hace tan solo un mes mi vida fuese plena y calma...

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Estoy viva porque respiro


No me gusta como salgo en esta foto, pero ella en sí me encanta...sobre todo por el momento que retrata. Ese día me lo pasé muy bien, con un simple paseo al sol.

Hace algunas semanas que no disfruto de mi vida como suelo hacerlo, como lo hice aquel día. Con placeres sencillos, con cosas que me encantan de mi rutina. No me gustan las cosas tal y como están, y me estoy empezando a obsesionar por cambiar algo que no sé qué es exactamente. ¿Cómo arreglar un motor si no sabes qué pieza debes cambiar? 

No entiendo qué ha pasado, y no sé por qué me da la sensación de estar viviendo una vida paralela a la mía, como si me hubieran abducido y me hubieran colocado en un mundo donde debería estar otra Natalia. Esta no es mi realidad, no puede serlo: la de llorar casi todos los días de rabia y pena, la de volver de la universidad con el corazón encogido por un motivo o por otro, la de querer volverme esquiva y pasota y solo conseguir ser una parodia de ello. No te esfuerces en comprenderme, lector o lectora, porque ni si quiera yo lo hago. Quiero que me comprendas, por favor, compréndeme...

Yo. ¿Quién es yo? Yo soy una estudiante: es mi seña de identidad. La eterna estudiante. Vivo por y para estudiar, y mientras, veo cómo todo a mi alrededor se derrumba. No, esa no soy yo...yo soy Natalia, curiosa, vivaz, cabezona, llorona, sentimental, negativa, adicta al chocolate, fumadora social, historiadora, la de los eternos pies fríos...

Lo veo a él alejándose a 500 kilómetros por hora, sin mirar atrás y sin apenas darse cuenta. Mientras, yo no sé si lanzarle una cuerda para que vuelva a mi o darle un empujón por la espalda. Quiero que te vayas, vete. ¿Qué más te da? Ni si quiera preguntas cómo me siento, ni si quiera te apetece confirmar que estoy en un agujero.
Veo a mi familia cenando al calor de la estufa en el salón mientras yo lo hago sola en la cocina. ¿Os he importado alguna vez? 
Veo a mis compañeros de clase reírse de las soplapolladas que suelta el profesor mientras a mi me sientan como un tiro en la espalda. Todo era una puta mentira.
Me veo a mi misma sin parar de leer, de estudiar inglés, de estar en clase, y todo gira a mi alrededor, y los días pasan, y yo me amargo, y cada día me queda menos para morir, para que todo se acabe, para que mi vida no exista y para que los demás no me recuerden. Acaba con esto.

Hacía tiempo que no necesitaba el botón de off  en mis pensamientos.

¿Y a quién le importa, Natalia? ¿A quién le importas? Necesito hablar, necesito hablar...necesito hablar y nadie quiere hablar conmigo, solo quieren si es para contarme sus problemas, porque tú no tienes problemas Natalia, eres feliz, no tienes motivos para enfadarte, para ponerte triste, nunca, jamás, no te lo perdonaremos.

Escucho su risa desde aquí, desde la soledad de mi habitación. Todo en esta casa quiere ser blanco, inmaculado, y yo soy negra, con miles de reveses y de curvas, con millones de enredos, totalmente manchada de caos y de dolor. Pero para ella todo es blanco, todo es perfecto.

Hay un monstruo en mi interior que quiere salir y eliminar a todos los contactos que tengo en todas las redes sociales habidas y por haber. Todos sois falsos, no os quiero en mi vida si no sois capaces de comprenderme, si no queréis comprenderme, si os la sudo. Sois hologramas de personas para mi.

"22.00". Cómo puedes estar tranquilo mientras yo estoy luchando contra mi propia razón para estar frente al ordenador escribiendo este vómito. No te entiendo. ¿Quién eres?

"Ya volverá todo a la normalidad".

Mi mente es el más perverso de mis enemigos, pero sé que es la que más me entiende. 

No sé cómo acabar esto. Así que solo diré lo que tengo ganas de hacer: pum. Fundido a negro.



jueves, 10 de noviembre de 2016

Lack of emotion


Siempre que llego a este blog, no sé muy bien qué escribir. Supongo que será porque es el sitio que he elegido para expresar mi caos interior. 
Antes de empezar este curso, llevaba mucho tiempo sin conocer a nadie nuevo. De pronto, me hallo en un aula con otras 47 personas a las que no he visto jamás. 
En los últimos tiempos, toda aquella persona que entraba en mi vida acababa saliendo poco después: ya sea por rechazo de ella hacia mí, de mí hacia ella, o por simple indiferencia. A pesar de esto, no me enfrenté a toda esta gente con miedo, sino que he improvisado totalmente, mostrándome como soy totalmente...¿para qué fingir? ¿Qué más da si luego todo sale mal?

Sin embargo, ayer, cuando al salir de clase a las nueve de la noche tras cinco horas bastante intensas a dos compañeros les dio por darme un abrazo (él) y un beso (ella), cada uno a su forma...algo se me removió dentro. De pronto, mi cuerpo se llenó de adrenalina y me sentí eufórica, tuve ganas de correr por todo el campus. ¿Cómo iba a esperar una muestra tan franca (pues noté que así era) de afecto por parte de dos personas a las que conozco de hace apenas una semana? A cualquiera que me lea sin conocerme le parecerá una gilipollez esto que escribo ("¿qué tienen de especial un abrazo o un beso, tampoco es para tanto?"), sin embargo, yo me he empeñado desde casi siempre en parecer y creer que soy un cactus con muchos muchos pinchos ante la gente que no conozco demasiado, e incluso con mis amigos tampoco soy muy cariñosa (¿a cuantos les doy muestras físicas de aprecio?). Sin embargo, ellos, con los que he pasado 25 horas de mi vida en total, supieron ver ayer, en mis ojeras acumuladas de cansancio semanal y un triste "adiós, chicos" que les dí como despedida, que quizás podrían alegrarme con aquellos gestos que para mí significaron estar una hora sintiéndome una persona bastante más feliz. 

No puedo negar que me alegro mucho de haber despertado cariño en gente nueva, pues empezaba a pensar que ya no caería bien a nadie nunca más...me hacía mucha falta esto. 

jueves, 3 de noviembre de 2016

Memories



Esta era yo en 2010. 

Ha pasado bastante tiempo, y es extraño, porque tengo la certeza de que de verdad ha pasado. 

Sé que muchos echan la vista atrás y piensan que "parece que fue ayer", pero yo, al verme y al pensarme en 2010, reconozco pocas cosas de la Natalia actual: la cabezonería, el punto de orgullo innecesario, la lágrima fácil, la música, los ratos de escritura...poco más. Siento que, seis años después, mi cerebro está mucho más lleno de cosas tanto buenas como malas, de experiencias que he vivido y que deseo vivir, de inquietudes que ni por asomo antes tenía, de decepciones, de alegrías, de lecciones aprendidas y de ganas de prosperar y ser independiente. 

En aquel momento, mi forma de salir de mi zona de confort fue pasar de ser una muchacha angelical en términos generales, que hacía todo lo que se esperaba de ella de forma obediente y con la cabeza gacha, a convertirme en una oveja negra, en un intento de antisistema que quería ser ella misma a través de una máscara que en aquel momento fue muy efectiva. Tan solo quería demostrarme que yo no era siempre previsible y que mi vida no tenía que ser lo que la sociedad esperaba de mi, sino lo que a mi me diera la gana que fuera. Y supongo que lo conseguí: enfadé a muchos y extrañé a otros.

Ahora, me siento en un punto de partida parecido. Tengo ganas de que algo cambie, y es una idea que llevo repitiendo a lo largo y ancho de este blog. Llevo alrededor de un año notando esto, y no creo que en esta ocasión funcione pasarme al negro de nuevo. Necesito algo fuerte, irme, volar, experimentar, intentar cosas nuevas, demostrarme a mi misma que la vida es mucho más que la universidad y mi ciudad de siempre. Ojalá pronto...

sábado, 1 de octubre de 2016

De cómo nadie me soporta


Hoy he llegado a la conclusión de que es uno de esos días en los que no soporto a nadie y que, por tanto, nadie me soporta a mi, porque soy arisca, desagradable y estúpida hasta decir basta con cualquiera que se me ponga por delante. 
Supongo que me puedo permitir un día malo cada cierto tiempo. No hace tanto de aquella época en la que siete días a la semana eran "días malos", así que se puede decir que he mejorado bastante. 

El caso es que hoy tengo la certeza de ser un alienígena que no ha llegado a la Tierra por voluntad propia y que sufre una constante agonía por volver a su planeta natal, un lugar donde lo entiendan y no le frunzan el ceño cada vez que habla, un lugar donde lo escuchen y alguien acuda en su ayuda de vez en cuando. 

martes, 6 de septiembre de 2016

La banda sonora de mi vida (I)


Esta canción me recuerda a la temporada de 2010-2011, cuando aún tenía una hora absurda de recogida y mis amigos se divertían hasta muchas horas después de que yo me marchara de la fiesta que tocara ese fin de semana. A menudo volvía a casa escuchando música con mis pequeños cascos negros que aún conservo, con las manos en los bolsillos de mi chaqueta y la cabeza gacha, mientras le pegaba patadas a las piedrecillas que encontraba por el camino. Esta era una de las canciones que más solía poner desde el trayecto de la casa del que era mi mejor amigo hasta la mía, ya que dura justo 10 minutos...lo que tardo a mi paso en recorrer el camino. 

Aquella Natalia oscura, solitaria y autodestructiva...

sábado, 9 de julio de 2016

Con v de Verano


Para casi todo el mundo el verano significa relax, descanso, liberación de estrés y la salida de la rutina diaria. Yo no puedo decir lo mismo. 

Estar en Rota es, cada año, menos satisfactorio para mi. Al principio, cuando venía aquí, me sentía mal por sentirme mal. ¿Cuánta gente quiere tener un piso en la playa en el que pasar el verano completo? Mucha. Pues lo siento, pero yo no estoy entre esas personas. Nunca pedí esto, por lo que no siento que tenga que estar agradecida por tener que pasar, por cojones, dos meses del año aquí, pues siento que pierdo el tiempo inmensamente. Vale que este año me ha tocado estudiar en verano, y bueno, en realidad da prácticamente igual estar aquí que en Pekín, porque iba a hacer lo mismo...pero para otros años, tengo claro que lo mío no es estar quieta dos meses de vacaciones en el mismo pueblo, viendo las mismas caras, la misma arena, el mismo mar. 

Necesito moverme, ver mundo, viajar...odio que haga falta dinero para ello.

Época estival


Para casi todo el mundo el verano significa relax, descanso, liberación de estrés y la salida de la rutina diaria. Yo no puedo decir lo mismo. 

Estar en Rota es, cada año, menos satisfactorio para mi. Al principio, cuando venía aquí, me sentía mal por sentirme mal. ¿Cuánta gente quiere tener un piso en la playa en el que pasar el verano completo? Mucha. Pues lo siento, pero yo no estoy entre esas personas. Nunca pedí esto, por lo que no siento que tenga que estar agradecida por tener que pasar, por cojones, dos meses del año aquí, pues siento que pierdo el tiempo inmensamente. Vale que este año me ha tocado estudiar en verano, y bueno, en realidad da prácticamente igual estar aquí que en Pekín, porque iba a hacer lo mismo...pero para otros años, tengo claro que lo mío no es estar quieta dos meses de vacaciones en el mismo pueblo, viendo las mismas caras, la misma arena, el mismo mar. 

Necesito moverme, ver mundo, viajar...odio que haga falta dinero para ello.

lunes, 27 de junio de 2016

Apenas entiendo nada


Hoy ha sido un día raro, y por eso estoy aquí. No sé muy bien cómo explicarme, o más bien por dónde empezar, pero...supongo que todo se debe a que me estoy dando cuenta de que ocurren demasiadas cosas que yo no puedo arreglar. Algunas, de momento, otras, de ninguna forma. 

Para empezar, he de decir que a pesar de que ha sido una experiencia muy enriquecedora hacer el máster que estoy a punto de acabar, de alguna forma siento que he perdido el tiempo. ¿Eso no es incompatible, Natalia? Puede que se deba a la siguiente razón:

España sigue estando formada, al parecer, por un puñado de personillas que prefiere mantenerse en lo malo conocido. Ese malo conocido es un gobierno que impide que los jóvenes avancemos a la velocidad que deseamos, sumiéndonos en un profundo estancamiento del que todos queremos salir lo antes posible (y nos empujamos unos a otros para ello, que es lo peor). Así que, ¿realmente ha servido de algo dedicarme un año entero a un máster de investigación sólo por satisfacer una necesidad de curiosidad y conocimiento y por el que probablemente nunca me salga trabajo (no creo estar preparada para chupar culetes en la Universidad), en lugar de meterme directamente en un máster obligatorio para ser profe?

El caso es que ya no hay vuelta atrás, y la verdad es que pienso demasiado en ello, y es algo que no se puede solucionar.

Algo que sí podría arreglar, dentro de un tiempo, supongo, es la situación tan incómoda que vivo en casa. No me siento bien compartiendo una vivienda con mis padres. Necesito mi espacio, mi propia rutina en la que nadie interfiera más que yo. No me apetece seguir órdenes que me parecen estúpidas, ni tener que hacer las cosas a su forma. Me siento preparada para vivir por mi cuenta, para no tener que forzar nada, para que, para sentirme totalmente yo, no me vea obligada a salir de mi casa. 

He puesto la foto del Guadalquivir porque echo de menos el invierno, y ese día hacía frío, estaba con mis amigos y con él. Hace falta poco más que eso para que sea un día perfecto, de esos que hace tiempo que no tengo...

lunes, 20 de junio de 2016

Juntos


Miro a mi lado y no estás. Cinco de siete días que tiene la semana me encuentro en esta situación, sintiendo que la habitación me queda demasiado grande. 

Estoy acostumbrada a alargar el brazo y poder tocarte y que me sonrías. Y me parece tan extraño no poder saber cuándo te veré la próxima vez, cuándo podré recibir esos abrazos que me das, que me desmontan y me reconfortan a la vez...

martes, 24 de mayo de 2016

"Estudia mucho y tendrás un buen trabajo"


Es algo que se daba por hecho cuando yo estaba en la ESO. Si estudiabas, no solo sabrías más cosas, sino que además tendrías la seguridad (ahora mismo impensable) de encontrar un trabajo "de lo tuyo", con unas condiciones fantásticas y un sueldo que te permitiese vivir la vida loca si eso es lo que deseabas. Hoy día, mi generación, la de los veinteañeros españoles, somos la que más hemos estudiado, y la que más palos se está llevando. 

Tengo la "desgracia" de haber nacido siendo una pura inútil para los números. Yo, en mi ignorancia infinita, lo intenté y pasé años sintiéndome una desgraciada, un desecho humano, alguien vacío para la sociedad. Nadie quería que yo estudiase letras. Excepto yo.

Así que decidí dejar de ser lo que no era y estudié Geografía e Historia. Y hay personas que jamás dejarán de echármelo en cara, como si hubiese sido la peor decisión que tomé en la vida. Porque un ingeniero puede exiliarse a Alemania, un enfermero a Inglaterra...¿pero dónde va un historiador? A la cola del paro, eso es obvio.

Pero: quiero decir desde aquí, a todas esas personas que por desgracia piensan que yo soy el fallo en el sistema, que yo y mi inutilidad y mi desinterés para y por las ciencias no sociales coexistimos con plenitud y tranquilidad y que el sistema y todos los que lo han creado son los que fallan...y encima, os han hecho creer que los humanistas sobramos. 

Y, cuando definitivamente sobremos, os harán creer lo que quieran

miércoles, 18 de mayo de 2016

Cambios


Esta tarde, mientras estaba junto a la estación de autobuses embobada en el paso de tranvía, he tenido una visión del pasado. He recordado cómo, hace casi 16 años, llegué a la que ahora es mi casa, que ni si quiera estaba acabada, y cuando mis padres me dijeron "mira, Natalia, este va a ser tu cuarto", miré por la ventana y empecé a llorar. Cuando mi padre me preguntó por qué lloraba, le respondí que "no me gustaba que hubiera una grúa en el patio". 

Hoy, después de vivir una situación parecida (aunque sin grúas traumáticas) he notado que algo cambiaba. ¿Será el comienzo de una nueva etapa?

domingo, 15 de mayo de 2016

El color de tu vida


Es extraño que viendo Eurovisión me haya encontrado con una canción que me ponga los vellos de punta. Pero así es. 

martes, 10 de mayo de 2016

Lágrimas pasadas


Han sido días de nervios, de tensión, de fumar un cigarro tras otro, de dormir a saltos y de mirar al infinito como si allí fuera a encontrar la respuesta a todas mis preguntas. Es posible que ninguna de ellas tenga solución, y eso es lo que más me inquieta.

Ahora mismo me siento tranquila, arropada, y en cierta forma contenta, porque en estos días mucha gente me ha demostrado que me aprecia y ha entendido mi dolor. Cada uno a su forma...con abrazos, con apretones cariñosos en el hombro, con largas conversaciones, otros incluso solo con la mirada...

Todos nos sentimos impotentes ante la muerte, eso es algo indudable, y yo, hasta ahora, ni si quiera sabía lo que era. Quiero hacerme a la idea de que tan solo es algo natural, que tenemos que asumir como único destino fijo...y también es algo doloroso, pues por cada persona que se va, tienes un trocito de alma menos, arrancada sin piedad. Solo hay que tratar de aceptar el trámite, tan frío y tan crudo como es. "Solo".

miércoles, 4 de mayo de 2016

Adiós


Cuando mi padre me ha saludado con un simple "buenos días" esta mañana por whatsapp, nada más conectarme yo, solo he podido pensar una cosa: "no voy a volver a ver a mi abuelo nunca más". Ya tenía la certeza lo que me diría, y ni si quiera me he sentido asustada, porque mi abuelo llevaba años muriendo.

Las últimas veces que lo he visto, siempre sentado en el sillón de su salita, "como la Virgen de los Reyes", como dice una tía mia sobre la postura de mi abuelo, siempre venía a mi mente el mismo pensamiento: "pronto no estará". Llevaba enfermo mucho, mucho tiempo, pero los últimos meses han sido de caída estrepitosa...por eso, siempre que me despedía de él, dándole un beso en la mejilla suave y cálida, recién afeitada, le sonreía para que no tuviera miedo, para que supiera que le agradecía su callada presencia siempre que los visitaba y que, aunque no se lo dijera con palabras, fuera consciente de que lo iba a echar mucho de menos.

No creo que nunca pueda hacerme a la idea de que nunca más veré a Pepe Avilés paseando por la terraza de la casa de Mazagón, con su inteligente mirada clavada en algún periódico, o de pie en la orilla del mar con un gesto de paz enorme en su cara (el mismo que pone mi padre, tan parecido a él), o en su cocina cortando jamón cuando lo visitábamos, o en los almuerzos del día de San José con una sonrisa amplia cuando le llevábamos los regalos, o en el sillón de su salón, cuando lo pegaba a la tele para ver los partidos de su Sevilla F.C. y se reía (ha, ha, ha) de lo malos que eran los jugadores. 

Soy consciente de que ese Pepe Avilés dejó de existir hace años, pero hoy, solo hoy, el día en el que se ha ido con su Virgen María, me doy cuenta de que no está. Ya no. Ahora solo queda asimilarlo.

domingo, 1 de mayo de 2016

Días negros


Ayer.

Uno de esos días en los que me entraron ganas de bloquearme. De tumbarme en el suelo frío y mirar al techo, como solía hacer cuando tenía diecisiete. Pero no lo hice...sencillamente porque que mi cerebro y mi cuerpo se bloqueen ya no es lo mío. O no quiero que sea lo mío. 

Tuve una especie de crisis de fe. Y no en Dios. Eso ya no me importa. Una crisis de fe en la humanidad. Y al principio no entendí por qué, al ir por la calle, todos me parecieron unos desalmados potencialmente peligrosos, pero luego comprendí, a través de un ejercicio de memoria, que últimamente casi todo el mundo me ha hecho daño. ¿Por tonterías? Sí, tal vez. Pero estoy harta de aguantar, aguantar y aguantar, de esforzarme en entender, en escuchar y en ayudar...muchas veces sin obtener nada a cambio, o incluso cosas malas. 

A pesar de todo...fui a hacer algo de deporte, alguien especial me hizo reír a carcajadas y todo pareció transformarse un poco.

La madurez hace que las crisis no lo sean tanto y que me permita a mi misma ser algo más humana...dejando que quien quiera hacerlo, me dé la mano y me saque de los agujeros que a veces yo misma cavo. 

martes, 26 de abril de 2016

Pseudo-depresiones solucionadas


Pues no sé muy bien qué escribir, pero siento que lo necesito. 

El otro día te dije que me sentía "extraña" contigo, y tú pusiste una cara que podía mostrar una mezcla de miedo con algo de "no entiendo nada". Sin embargo, no tenía nada que ver con nada que pudiese hacerte o hacernos daño, más bien todo lo contrario.

Después de decírtelo, automáticamente, supe por qué me sentía así. Llevaba un par de semanas en las que te miraba y no te veía. Ni a ti, ni a nadie. A veces (y casi siempre coincide con días de rutina intensa) me olvido de todo lo de mi alrededor, y pienso, por cualquier motivo, que todo va mal, Es un error garrafal, porque eso hace que esté de mal humor y que, con las personas que tengo más confianza, pague los platos rotos de mi mente. Por alguna razón que no entiendo, porque sé que no es así, doy por hecho que todo el mundo me va a aguantar sin rechistar, entendiendo que estarán ahí siempre para que yo los moleste y...bueno, en realidad esto es algo muy poco cercano a mi ética personal, pues no me gusta dar nada por hecho...

Solo me hizo falta no estar contigo un día de la semana para darme cuenta de que el aire es un poco más pesado si no te tengo a mi alrededor...y de que, a pesar de que he estado ayudándote con todo esto de la espalda, no estaba siendo como siempre contigo...porque tenía una paranoia transitoria sin importancia ni para mi ni para nadie.

No sé si me entiendes, y no sé si a ti también te pasa, pero cada vez que me ocurre esta "pequeña racha pseudo-depresiva conmigo misma y con la gente que me rodea" salgo reforzada...y ahora te quiero más. ¿Más aún? Más. 

PD: últimamente nos hacemos muy pocas fotos juntos...


martes, 19 de abril de 2016

Escala de grises


Llevo un rato acordándome del helado tan rico que disfruté sentada en esta fuente de la Plaza Navona, el pasado mes de octubre. Quise hacer una foto de las vistas que tuve mientras lo degustaba, para recordar el momento siempre, y luego me di cuenta de que todos los edificios tienen tonos anaranjados, que contrastan de una forma curiosa con el marmol blanco de las esculturas de la fuente del genial Bernini (todo casualidad, no soy una buena fotógrafa y no suelo captar estas cosas antes de hacer la foto). Esta introducción no viene a nada, tan solo es por manifestar en lo que estaba pensando en este momento...en el helado y en Roma. 

Sin embargo, al ver la imagen y los tonos naranjas me he dado cuenta de que estas semanas atrás, mis días han sido muy grises. Algunos más tirando al negro, otros más al blanco. El problema es que a mi me gusta el rojo, el morado y el azul, por lo menos de vez en cuando. La "normalidad" y la "rutina" hacen que me encuentre tranquila y generalmente bien con respecto al estado de ánimo, pero me aburro. Literalmente.

Tengo ganas de viajar, de conocer gente nueva y de reírme mucho.

jueves, 7 de abril de 2016

Violencia


Mi profesor de Religiones Orientales, en un texto veda, leyó ayer una frase que describía mi vida a la perfección:

"Estaba vivo, y lo sabía porque respiraba".

miércoles, 6 de abril de 2016

Tick, tack, tick, tack


Llevo unas cuatro horas dándole demasiadas vueltas a la cabeza y creo que la pobre está a punto de echar humo. Y todo porque, desde mi infantil y extraño punto de vista, la humanidad es justa, y más aún las personas que me rodean...cuando en realidad puede que ni si quiera yo lo soy conmigo misma o con la gente...

Todas las personas en este mundo me acaban decepcionando, y muchas veces cuando apenas he empezado a conocerlas, lo que me obliga a levantar un muro enorme a mi alrededor. No entiendo por qué, pero últimamente todo me parece mal y anti-ético, y me siento muy cansada, me duele la mente, si es que eso es posible...me duele de tanto querer justificar a todos, entenderlos. "No, no lo hace con mala intención, mujer", "no te preocupes, ya se le pasará". ¿Y si no? ¿Tendré que pasar toda la vida enfadándome en mi interior sin poder darle un puñetazo en la nariz a quien me apetezca?

Estoy un poco harta, y me siento tan sola como si estuviera en una isla desierta en medio del Índico.

martes, 29 de marzo de 2016

Cuando todo va bien


Es sorprendente lo extraño que me puede parecer levantarme por la mañana con la mente totalmente tranquila, sin pensar que tengo que enfrentarme a algo duro o difícil próximamente, sin ningún tipo de dolor o confusión en la mente. Mi concepción de la vida es una suerte de acontecimientos que tienes que saltar y esquivar, y pienso que es una pena que así sea, porque no llego a ninguna parte...por mucho que salte y esquive, siempre tengo que continuar...¿pero por qué observo los "baches" como algo excepcional? Todo forma parte del camino, y aunque sea más turbulento o más plano, es mi camino, al fin y al cabo...

El caso es que hoy me he despertado, Jon dormía plácidamente a mi lado, estaba calentita entre las sábanas y veía entrar el sol por la ventana...y he pensado en lo bonito que es mi camino y lo que me gusta mi vida...pero es algo que debería pensar más, incluso en los días en los que tenga treinta baches de dos metros de alto, pues los problemas suelen ser momentáneos y lo bonito, constante. 

lunes, 21 de marzo de 2016

Domingo de Ramos


No puedo evitar, cuando te miro hablar, caminar, cocinar o, simplemente, quedarte embobado, pensar que soy la mujer más afortunada del mundo por tenerte como compañero. Es un gustazo que me apoyes en absolutamente todo y te ofrezcas para lo que sea siempre que algo tiene que ver conmigo. Gracias, de corazón. Todo es fácil contigo.

miércoles, 16 de marzo de 2016

De todo se aprende algo


De estos días de clases terroríficas (prometo que el término "terrorífico" no es una hipérbole) estoy aprendiendo muchas cosas. Y parece una contradicción, pero no, no lo es...
Hay veces que te encuentras con personas que pueden llegar a ser un ejemplo de vida y obra. Otros son un anti-ejemplo, y puede que de ellos se aprenda incluso más que de la gente virtuosa. "Cómo no ser". Mientras tomo notas de datos y fechas, y más datos, y más fechas, reflexiono en clase sobre qué tipo de profesora quiero ser en el futuro (ando yo adelantándome mucho, en realidad ¿quién sabe qué seré de aquí a un par de años? Pero bueno, es mi pretensión actual). Llego a una conclusión certera: no solo quiero ser ese tipo de profesor que explica bien, que hace que todo se entienda con facilidad y que dé unas clases de las que los alumnos salen con una serie de ideas claras en sus cabezas. Creo que es aún más importante crear interés, captar la atención. De nada sirve pasar tres horas relatando datos y fechas, y más datos, y más fechas, si lo que al final una alumna termina haciendo es yendo a su blog y soltar una pequeña parrafada, intentando consolarse a sí misma, porque de todo se aprende algo. O eso dicen. 

martes, 15 de marzo de 2016

Los días raros


No puedo denominar estos últimos meses de otra forma: raros. Por ello el título de este blog, de esta entrada y de todo el comienzo del año 2016.
Después de cuatro años llevando una rutina bastante parecida (en cuanto a clases, profesores, compañeros y horarios) el cambio con el máster ha sido mucho más brutal de lo que me esperaba. Siento como cada día mi cerebro se ve obligado a abrirse ante toda la información que se le viene encima, casi lo noto atemorizado antes de las clases.
Pero esto es lo mejor, pues estoy aprendiendo mucho (muchísimo, aunque he de decir que depende del día...y del profe). Lo que no puedo entender en ocasiones es...¿por qué me gusta tanto meterme en jaleos que no me dejan ni un minuto para respirar? Lo más práctico hubiese sido comenzar a estudiar el máster de enseñanza secundaria, que me daría acceso a oposiciones y, por tanto, a trabajo...pero no, soy aficionada a retos extraños y bastante costosos. ¿Por qué no meterme en un máster de estos fuertes, de estudiar, de pasarme horas delante de un libro bajo la luz de mi flexo? De estos que tienen una temática apasionante pero que posiblemente nunca me sea útil en el mundo laboral... ¿Eh, Natalia? ¡Venga sí, vamos a ello!

Y esta es la historia de mi vida actualmente. ¿Me arrepiento? No sé. Lo veremos en los próximos capítulos.