Es sorprendente lo extraño que me puede parecer levantarme por la mañana con la mente totalmente tranquila, sin pensar que tengo que enfrentarme a algo duro o difícil próximamente, sin ningún tipo de dolor o confusión en la mente. Mi concepción de la vida es una suerte de acontecimientos que tienes que saltar y esquivar, y pienso que es una pena que así sea, porque no llego a ninguna parte...por mucho que salte y esquive, siempre tengo que continuar...¿pero por qué observo los "baches" como algo excepcional? Todo forma parte del camino, y aunque sea más turbulento o más plano, es mi camino, al fin y al cabo...
El caso es que hoy me he despertado, Jon dormía plácidamente a mi lado, estaba calentita entre las sábanas y veía entrar el sol por la ventana...y he pensado en lo bonito que es mi camino y lo que me gusta mi vida...pero es algo que debería pensar más, incluso en los días en los que tenga treinta baches de dos metros de alto, pues los problemas suelen ser momentáneos y lo bonito, constante.
Estoy totalmente de acuerdo contigo, debemos ser felices y aprender dia a dia a serlo, superando nuestros baches y siendo luz en este mundo, luz mediante nuestras sonrisas y nuestro saber estar!
ResponderEliminar