Miro a mi lado y no estás. Cinco de siete días que tiene la semana me encuentro en esta situación, sintiendo que la habitación me queda demasiado grande.
Estoy acostumbrada a alargar el brazo y poder tocarte y que me sonrías. Y me parece tan extraño no poder saber cuándo te veré la próxima vez, cuándo podré recibir esos abrazos que me das, que me desmontan y me reconfortan a la vez...
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