De estos días de clases terroríficas (prometo que el término "terrorífico" no es una hipérbole) estoy aprendiendo muchas cosas. Y parece una contradicción, pero no, no lo es...
Hay veces que te encuentras con personas que pueden llegar a ser un ejemplo de vida y obra. Otros son un anti-ejemplo, y puede que de ellos se aprenda incluso más que de la gente virtuosa. "Cómo no ser". Mientras tomo notas de datos y fechas, y más datos, y más fechas, reflexiono en clase sobre qué tipo de profesora quiero ser en el futuro (ando yo adelantándome mucho, en realidad ¿quién sabe qué seré de aquí a un par de años? Pero bueno, es mi pretensión actual). Llego a una conclusión certera: no solo quiero ser ese tipo de profesor que explica bien, que hace que todo se entienda con facilidad y que dé unas clases de las que los alumnos salen con una serie de ideas claras en sus cabezas. Creo que es aún más importante crear interés, captar la atención. De nada sirve pasar tres horas relatando datos y fechas, y más datos, y más fechas, si lo que al final una alumna termina haciendo es yendo a su blog y soltar una pequeña parrafada, intentando consolarse a sí misma, porque de todo se aprende algo. O eso dicen.
No hay comentarios:
Publicar un comentario