No puedo evitar, cuando te miro hablar, caminar, cocinar o, simplemente, quedarte embobado, pensar que soy la mujer más afortunada del mundo por tenerte como compañero. Es un gustazo que me apoyes en absolutamente todo y te ofrezcas para lo que sea siempre que algo tiene que ver conmigo. Gracias, de corazón. Todo es fácil contigo.
Siempre haré todo lo que esté en mi mano para hacerte sonreir y vivas feliz. Te quiero mucho, te echo de menos.
ResponderEliminar