Llevo un rato acordándome del helado tan rico que disfruté sentada en esta fuente de la Plaza Navona, el pasado mes de octubre. Quise hacer una foto de las vistas que tuve mientras lo degustaba, para recordar el momento siempre, y luego me di cuenta de que todos los edificios tienen tonos anaranjados, que contrastan de una forma curiosa con el marmol blanco de las esculturas de la fuente del genial Bernini (todo casualidad, no soy una buena fotógrafa y no suelo captar estas cosas antes de hacer la foto). Esta introducción no viene a nada, tan solo es por manifestar en lo que estaba pensando en este momento...en el helado y en Roma.
Sin embargo, al ver la imagen y los tonos naranjas me he dado cuenta de que estas semanas atrás, mis días han sido muy grises. Algunos más tirando al negro, otros más al blanco. El problema es que a mi me gusta el rojo, el morado y el azul, por lo menos de vez en cuando. La "normalidad" y la "rutina" hacen que me encuentre tranquila y generalmente bien con respecto al estado de ánimo, pero me aburro. Literalmente.
Tengo ganas de viajar, de conocer gente nueva y de reírme mucho.

A mi también me gustaría hacer todo eso, pero por ahora estoy donde estoy y quiero tratar de disfrutarlo, antes de arrepentirme en un futuro. Así que disfruta el presente conmigo si te apetece y ya vendrán más días, de muchos colores, bajo otros cielos, en otras fuentes y más helados. Te quiero, no te desanimes, este es tu reto.
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