Es algo que se daba por hecho cuando yo estaba en la ESO. Si estudiabas, no solo sabrías más cosas, sino que además tendrías la seguridad (ahora mismo impensable) de encontrar un trabajo "de lo tuyo", con unas condiciones fantásticas y un sueldo que te permitiese vivir la vida loca si eso es lo que deseabas. Hoy día, mi generación, la de los veinteañeros españoles, somos la que más hemos estudiado, y la que más palos se está llevando.
Tengo la "desgracia" de haber nacido siendo una pura inútil para los números. Yo, en mi ignorancia infinita, lo intenté y pasé años sintiéndome una desgraciada, un desecho humano, alguien vacío para la sociedad. Nadie quería que yo estudiase letras. Excepto yo.
Así que decidí dejar de ser lo que no era y estudié Geografía e Historia. Y hay personas que jamás dejarán de echármelo en cara, como si hubiese sido la peor decisión que tomé en la vida. Porque un ingeniero puede exiliarse a Alemania, un enfermero a Inglaterra...¿pero dónde va un historiador? A la cola del paro, eso es obvio.
Pero: quiero decir desde aquí, a todas esas personas que por desgracia piensan que yo soy el fallo en el sistema, que yo y mi inutilidad y mi desinterés para y por las ciencias no sociales coexistimos con plenitud y tranquilidad y que el sistema y todos los que lo han creado son los que fallan...y encima, os han hecho creer que los humanistas sobramos.
Y, cuando definitivamente sobremos, os harán creer lo que quieran.


