lunes, 26 de diciembre de 2016

domingo, 25 de diciembre de 2016

Lo bueno


"No sé cuánto tiempo puedo seguir tirando sin un amigo. Antes podía hacerlo fácilmente, pero eso era antes de saber cómo era tener un amigo. A veces es mucho más fácil no saber las cosas y que tomar patatas fritas con tu madre sea suficiente para ti".

Las ventajas de ser un marginado, Stephen Chbosky

sábado, 24 de diciembre de 2016

La banda sonora de mi vida (II)


¿No sabes que estaré para guiarte 
a través de tus momentos débiles para dejarlos atrás?
Las pesadillas vuelven, solo sombras
Arrojaremos algo de luz y estarás bien por ahora.

martes, 20 de diciembre de 2016

Magia



"Gracias por pertenecer a ese grupo de personas que frenan su mundo por mi cuando me pasa algo".

"Gracias por olvidar tan pronto como yo lo malo".

"Gracias por dejarme ser ambicioso, por acompañarme en el estudio para poder conseguirlo, por ser tan buena influencia".

"Gracias por darme buenos recuerdos y por fabricar el futuro, por ser amor, fuerza y esperanza".

"Gracias, porque es difícil superar tu dulzura y todo lo que demuestras siempre. Gracias por ser tan especial, por quererme de verdad, por ofrecerme algo muy valioso y difícil de encontrar en estos tiempos: amor".


"Es difícil pensar en ti y no sonreír".

martes, 13 de diciembre de 2016

No me mires


Mis padres no terminan de pillar que cuando tras cenar me encierro en mi cuarto es porque no me apetece hablar con nadie, y nada más que hacen entrar y salir de la habitación. Aunque eso suelen hacerlo todo el rato. Mi casa es grande, mi cuarto es grande, pero aun así, no siento que sea mío

La vida es a veces muy paradójica, en mi caso se da en muchas ocasiones una circunstancia que no puedo detestar más: cuando me encuentro bien físicamente tengo razones para estar hecha polvo por dentro, y viceversa. No sé qué ha pasado, no he entendido en absoluto este tramo que llevamos del mes de diciembre y algo me dice que el futuro próximo está personificado en el marco de la puerta, con la mano levantada, esperándome para cuando quiera salir para pegarme una buena colleja.

No tengo más remedio que confiar en mi instinto, o mi intuición, o como quiera llamársele (me lo dije, he tenido que pensar muchas veces), y la verdad es que es una sensación que me hace ir encogida en el paso de los días, como esperando un mar de palos en todo el cuerpo. No disfruto demasiado por lo que pueda venir, no doy nada por sentado, no tengo nada seguro.

Parece mentira que hace tan solo un mes mi vida fuese plena y calma...