No me gusta como salgo en esta foto, pero ella en sí me encanta...sobre todo por el momento que retrata. Ese día me lo pasé muy bien, con un simple paseo al sol.
Hace algunas semanas que no disfruto de mi vida como suelo hacerlo, como lo hice aquel día. Con placeres sencillos, con cosas que me encantan de mi rutina. No me gustan las cosas tal y como están, y me estoy empezando a obsesionar por cambiar algo que no sé qué es exactamente. ¿Cómo arreglar un motor si no sabes qué pieza debes cambiar?
No entiendo qué ha pasado, y no sé por qué me da la sensación de estar viviendo una vida paralela a la mía, como si me hubieran abducido y me hubieran colocado en un mundo donde debería estar otra Natalia. Esta no es mi realidad, no puede serlo: la de llorar casi todos los días de rabia y pena, la de volver de la universidad con el corazón encogido por un motivo o por otro, la de querer volverme esquiva y pasota y solo conseguir ser una parodia de ello. No te esfuerces en comprenderme, lector o lectora, porque ni si quiera yo lo hago. Quiero que me comprendas, por favor, compréndeme...
Yo. ¿Quién es yo? Yo soy una estudiante: es mi seña de identidad. La eterna estudiante. Vivo por y para estudiar, y mientras, veo cómo todo a mi alrededor se derrumba. No, esa no soy yo...yo soy Natalia, curiosa, vivaz, cabezona, llorona, sentimental, negativa, adicta al chocolate, fumadora social, historiadora, la de los eternos pies fríos...
Lo veo a él alejándose a 500 kilómetros por hora, sin mirar atrás y sin apenas darse cuenta. Mientras, yo no sé si lanzarle una cuerda para que vuelva a mi o darle un empujón por la espalda. Quiero que te vayas, vete. ¿Qué más te da? Ni si quiera preguntas cómo me siento, ni si quiera te apetece confirmar que estoy en un agujero.
Veo a mi familia cenando al calor de la estufa en el salón mientras yo lo hago sola en la cocina. ¿Os he importado alguna vez?
Veo a mis compañeros de clase reírse de las soplapolladas que suelta el profesor mientras a mi me sientan como un tiro en la espalda. Todo era una puta mentira.
Me veo a mi misma sin parar de leer, de estudiar inglés, de estar en clase, y todo gira a mi alrededor, y los días pasan, y yo me amargo, y cada día me queda menos para morir, para que todo se acabe, para que mi vida no exista y para que los demás no me recuerden. Acaba con esto.
Hacía tiempo que no necesitaba el botón de off en mis pensamientos.
¿Y a quién le importa, Natalia? ¿A quién le importas? Necesito hablar, necesito hablar...necesito hablar y nadie quiere hablar conmigo, solo quieren si es para contarme sus problemas, porque tú no tienes problemas Natalia, eres feliz, no tienes motivos para enfadarte, para ponerte triste, nunca, jamás, no te lo perdonaremos.
Escucho su risa desde aquí, desde la soledad de mi habitación. Todo en esta casa quiere ser blanco, inmaculado, y yo soy negra, con miles de reveses y de curvas, con millones de enredos, totalmente manchada de caos y de dolor. Pero para ella todo es blanco, todo es perfecto.
Hay un monstruo en mi interior que quiere salir y eliminar a todos los contactos que tengo en todas las redes sociales habidas y por haber. Todos sois falsos, no os quiero en mi vida si no sois capaces de comprenderme, si no queréis comprenderme, si os la sudo. Sois hologramas de personas para mi.
"22.00". Cómo puedes estar tranquilo mientras yo estoy luchando contra mi propia razón para estar frente al ordenador escribiendo este vómito. No te entiendo. ¿Quién eres?
"Ya volverá todo a la normalidad".
Mi mente es el más perverso de mis enemigos, pero sé que es la que más me entiende.
No sé cómo acabar esto. Así que solo diré lo que tengo ganas de hacer: pum. Fundido a negro.


