martes, 26 de abril de 2016

Pseudo-depresiones solucionadas


Pues no sé muy bien qué escribir, pero siento que lo necesito. 

El otro día te dije que me sentía "extraña" contigo, y tú pusiste una cara que podía mostrar una mezcla de miedo con algo de "no entiendo nada". Sin embargo, no tenía nada que ver con nada que pudiese hacerte o hacernos daño, más bien todo lo contrario.

Después de decírtelo, automáticamente, supe por qué me sentía así. Llevaba un par de semanas en las que te miraba y no te veía. Ni a ti, ni a nadie. A veces (y casi siempre coincide con días de rutina intensa) me olvido de todo lo de mi alrededor, y pienso, por cualquier motivo, que todo va mal, Es un error garrafal, porque eso hace que esté de mal humor y que, con las personas que tengo más confianza, pague los platos rotos de mi mente. Por alguna razón que no entiendo, porque sé que no es así, doy por hecho que todo el mundo me va a aguantar sin rechistar, entendiendo que estarán ahí siempre para que yo los moleste y...bueno, en realidad esto es algo muy poco cercano a mi ética personal, pues no me gusta dar nada por hecho...

Solo me hizo falta no estar contigo un día de la semana para darme cuenta de que el aire es un poco más pesado si no te tengo a mi alrededor...y de que, a pesar de que he estado ayudándote con todo esto de la espalda, no estaba siendo como siempre contigo...porque tenía una paranoia transitoria sin importancia ni para mi ni para nadie.

No sé si me entiendes, y no sé si a ti también te pasa, pero cada vez que me ocurre esta "pequeña racha pseudo-depresiva conmigo misma y con la gente que me rodea" salgo reforzada...y ahora te quiero más. ¿Más aún? Más. 

PD: últimamente nos hacemos muy pocas fotos juntos...


martes, 19 de abril de 2016

Escala de grises


Llevo un rato acordándome del helado tan rico que disfruté sentada en esta fuente de la Plaza Navona, el pasado mes de octubre. Quise hacer una foto de las vistas que tuve mientras lo degustaba, para recordar el momento siempre, y luego me di cuenta de que todos los edificios tienen tonos anaranjados, que contrastan de una forma curiosa con el marmol blanco de las esculturas de la fuente del genial Bernini (todo casualidad, no soy una buena fotógrafa y no suelo captar estas cosas antes de hacer la foto). Esta introducción no viene a nada, tan solo es por manifestar en lo que estaba pensando en este momento...en el helado y en Roma. 

Sin embargo, al ver la imagen y los tonos naranjas me he dado cuenta de que estas semanas atrás, mis días han sido muy grises. Algunos más tirando al negro, otros más al blanco. El problema es que a mi me gusta el rojo, el morado y el azul, por lo menos de vez en cuando. La "normalidad" y la "rutina" hacen que me encuentre tranquila y generalmente bien con respecto al estado de ánimo, pero me aburro. Literalmente.

Tengo ganas de viajar, de conocer gente nueva y de reírme mucho.

jueves, 7 de abril de 2016

Violencia


Mi profesor de Religiones Orientales, en un texto veda, leyó ayer una frase que describía mi vida a la perfección:

"Estaba vivo, y lo sabía porque respiraba".

miércoles, 6 de abril de 2016

Tick, tack, tick, tack


Llevo unas cuatro horas dándole demasiadas vueltas a la cabeza y creo que la pobre está a punto de echar humo. Y todo porque, desde mi infantil y extraño punto de vista, la humanidad es justa, y más aún las personas que me rodean...cuando en realidad puede que ni si quiera yo lo soy conmigo misma o con la gente...

Todas las personas en este mundo me acaban decepcionando, y muchas veces cuando apenas he empezado a conocerlas, lo que me obliga a levantar un muro enorme a mi alrededor. No entiendo por qué, pero últimamente todo me parece mal y anti-ético, y me siento muy cansada, me duele la mente, si es que eso es posible...me duele de tanto querer justificar a todos, entenderlos. "No, no lo hace con mala intención, mujer", "no te preocupes, ya se le pasará". ¿Y si no? ¿Tendré que pasar toda la vida enfadándome en mi interior sin poder darle un puñetazo en la nariz a quien me apetezca?

Estoy un poco harta, y me siento tan sola como si estuviera en una isla desierta en medio del Índico.